Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Nieves González Pérez

IES Hervás y Panduro

Narrativa anterior al 36

La narrativa española anterior a 1936: tendencias y características.

Muchos de los escritores de la narrativa realista y naturalista (Galdós, la Pardo Bazán y Blasco-Ibáñez) continúan su labor literaria en los primeros años del siglo XX, pero es también en esta época cuando se produce una reacción contra Realismo y Naturalismo debida a la búsqueda de la innovación en los temas y en las formas narrativas (nuevas perspectivas, técnicas impresionistas etc…).

1. TEMAS Y TÉCNICAS NARRATIVAS EN LOS AUTORES DE LA GENERACIÓN DEL 98

Modernismo y Generación del 98 tenían una intención firme de renovar la literatura hispánica del siglo XX en todos los géneros (la poesía va a estar más relacionada con los escritores modernistas, y la novela y el ensayo con los del 98). La irrupción de estos autores en el panorama intelectual y literario se debió a dos circunstancias: el ambiente de crisis política, económica y moral y el agotamiento de los temas y formas de la literatura del siglo anterior.

Por estas razones, los escritores del 98, entre los que se encuentran Unamuno, Azorín, Baroja, Maeztu, Machado y parte de la obra de Valle-Inclán, manifiestan, por un lado, su protesta contra las costumbres decadentes de la sociedad española y proponen una reforma total de las conductas sociales y morales de los españoles, y, por otro, defienden el subjetivismo, la visión personal de las cosas, frente a la fiel reproducción de la realidad que pretendían los autores del siglo XIX (Realismo).

* Desde el punto de vista temático, van a centrarse en:

  • el tema de España, enfocado desde una visión subjetiva e individualista. Quieren descubrir el alma de España por medio del paisaje, de Castilla especialmente, la historia y la literatura.
  • También, en el tema existencial que abarca la preocupación por el sentido de la vida, los conflictos psicológicos, los problemas de carácter religioso…

* En cuanto a la técnica estilística y literaria también se vio afectada por el talante reformador.

El rechazo a la expresión retoricista y grandilocuente: necesidad de un retorno a la sencillez y la claridad, pero sin perder la fuerza expresiva. Tienden a la precisión léxica y a las construcciones sintácticas sencillas.

Unamuno y Baroja están considerados como los dos grandes narradores de la Generación del 98, aunque debemos mencionar algunas novelas de Valle-Inclán y Azorín, ya que poseen un notable valor literario.

Valle-Inclán es uno de los escritores más vanguardistas del momento. Su obra, inicialmente modernista, evoluciona hacia esa creación tan particular como innovadora denominada esperpento (esta evolución es mucho más notoria en su teatro). Su primera gran obra en prosa son las Sonatas: Sonata de otoño, Sonata de estío, Sonata de primavera y Sonata de invierno. En ellas, se presentan las memorias del Marqués de Bradomín, un donjuán feo, católico y sentimental. Se caracterizan por una prosa modernista tendente al esteticismo, la sensualidad y el decadentismo, y los temas principales son el amor y la muerte. En 1926 escribe Tirano Banderas, sobre un dictador (sólo busca una forma de “esperpento”, degradación del poder, ridiculización). Su última obra, El ruedo ibérico, trilogía histórica incompleta.

José Martínez Ruiz, “Azorín” pretende que sus novelas sean un reflejo delicado y lírico de lo esencial de la realidad. Azorín es el escritor de lo minucioso, de la sencillez, la brevedad de las frases, la sensación de orden y pulcritud y la claridad. Entre sus títulos más conocidos están La voluntad, Don Juan y otros muchos que se acercan más al ensayo que a la novela.

Miguel de Unamuno es el escritor más peculiar del 98 por su carácter crítico, independiente y obsesivo. El contenido filosófico de su producción literaria refleja su inquietud y angustia suprimiendo, prácticamente, cualquier referencia a la realidad exterior de los personajes.

Destacan, entre otras, Amor y pedagogía, Niebla (ejemplo de nivola), La tía Tula y San Manuel Bueno, mártir (un sacerdote admirado y querido por todos sus feligreses, guarda en secreto su falta de fe).

Toda su obra emana una preocupación por España y por la personalidad del hombre (la existencia y la muerte, la relación entre Dios y los hombres, la eternidad y la nada, la razón y la fe).

Pío Baroja es el mejor novelista de su tiempo. Escribió más de 60 novelas agrupadas, según su temática, en dos etapas: una primera etapa basada en la degeneración, en la que destacan obras como El árbol de la ciencia, Zalacaín el aventurero o Camino de Perfección y una segunda etapa de temática histórica. Sus novelas están marcadas por su pesimismo existencial.

2. LA NARRATIVA NOVECENTISTA

Los autores del Novecentismo (o Generación del 14) comparten con el 98 esa inquietud por el problema de España, adoptando una postura más equilibrada e intelectual que favoreció el uso del ensayo. El género ensayístico fue el más utilizado entre los novecentistas ya que eran intelectuales que escribían sobre distintos temas. El género novelístico tuvo menos relevancia en esta época aunque cabe destacar a algunos novelistas que tienen gran preocupación por la forma y exquisito cuidado del lenguaje: Gabriel Miró y Pérez de Ayala.

Ramón Pérez de Ayala. Su concepción artística de la novela le lleva a experimentar continuamente con la técnica y con la forma: crea nuevas estructuras narrativas y busca originales perspectivas para la presentación de personajes y sucesos. En sus novelas sí es importante el contenido. En Tigre Juan, su mejor novela, critica las costumbres españolas, tratando el tema del marido cuyo honor ha sido ultrajado.

En esta misma línea, Gabriel Miró utiliza la literatura para crear un mundo lleno de percepciones sensoriales. El autor contempla la realidad y la recrea con sus propias impresiones a través de descripciones construidas por medio de la unión de distintas escenas ambientales y paisajísticas. En realidad, la acción apenas existe en sus novelas. Podemos destacar, entre otras, El obispo leproso (1925).

3. ENTRE EL NOVECENTISMO Y LAS VANGUARDIAS

Encontramos en estos años a una serie de autores a los que resulta difícil encasillar dentro de una corriente o un grupo literario. Es el caso de Benjamín Jarnés, Wenceslao Fernández Flórez y, sobre todo, Ramón Gómez de la Serna, escritores significativos que por edad forman parte del Novecentismo, y que, incluso, comparten muchos rasgos de este grupo como la desvinculación entre la realidad y la creación artística. De la Serna fue especialmente conocido por sus greguerías vanguardistas, pero tuvo una producción novelística de gran calidad.

Gómez de la Serna lleva la deshumanización del arte de que hablaba Ortega hasta el punto de convertir la literatura en un juego lleno de incoherencias. Es aquí donde el autor alcanza su mayor aproximación con el irracionalismo del arte de vanguardia. Escribe novelas, ensayos, teatro… pero rompiendo los moldes tradicionales de cada género. Escribió varias novelas en las que el argumento es sustituido por digresiones sobre cualquier tema. Destacan El torero Caracho (1927), visión humorística de la fiesta de los toros, y Seis falsas novelas, en la que parodia géneros literarios estereotipados.



escrito el 7 de Agosto de 2011 por en LITERATURA ESPAÑOLA


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